Un Sr. Caballo.. no, dos..
Deambulando por el Malecón no puede dejar de observar un caballo, con las costillas afuera y la piel irritada, con los ojos tristes. Llevaba detrás una carroza, en mal estado, que a su vez él cargaba. El pobre animal "descansaba" en una esquina bajo el sol caribe que se filtraba por sus pestañas largas.Me acerqué y le hablé.. al no saber su nombre le llamé, sencillamente, Sr. Caballo. Él me miró y pude notar una profunda tristeza en sus ojos. Sé que no podía responderme (obviamente, aún no sé hablar "caballadas"..) pero sé que me comprendía. Le pregunté si estaba muy triste y me dijo que sí con la mirada. Era tan claro que estaba cansado y apesumbrado que no entendía cómo su "dueño" no estaba junto a él acariciándolo y alimentándolo.. después de todo, se supone que el Sr. Caballo es su negocio.
Conversé un rato con el hermoso Sr. Caballo y retrocedí, luego de un rato, para no ponerme a llorar. Entonces noté que había otro Sr. Caballo detrás del primero sufriendo el mismo trato. Caminé hasta donde el segundo y le hablé igual. Él también entendió todo lo que le dije y me respondió con sus ojos, también tristes.
Entonces, el señor (más bien animal, según yo) que los "cuidaba" me dijo que tuviera cuidado, que los caballos mordían. Lógico, pienso. Cuando uno es tratado de esa manera, lo menos que uno hace para defenderse es morder.. no tienen nada más que hacer.
Quise poder comprarlos y llevarlos a Jarabacoa, a la montaña, cerca del rio para que entonces vivan una vida digna de Sres. Caballos.. como se lo merecen.
