Los sonidos del Cosmos..
Era una noche negra. Estaba sentada.. o tal vez parada, viendo aquella inmensidad. Empezaba negro, negro.. luego iban pintandose unas estrellitas aquí y allá.. despues iban aumentando en número e intensidad hasta crear un espectáculo de estrellas y polvo cósmico como nunca antes lo había visto.
Estaba en la Tierra escuchando las instrucciones. Mientras más cerca al planeta, más denso el sonido.. más grave mas no por esto desagradable. A mi derecha colocaban sonajeros que iban emitiendo los sonidos propios del Cosmos y, a medida que ibamos subiendo, los sonidos se agudizaban e intensificaban.
No sé si era la música que me elevaba con ella o si era la pasión que yo sentía por todo aquello, que se sentía como parte de mí o yo parte de ello o ambas, pero flotaba en el aire viendo los sonajeros, oyendo la música e impresionándome por la belleza del Universo. Cuando concluía de tocar, el instrumento se desvanecía.
Cuando llegamos arriba, el cielo ya no era negro, negro.. mas bien era casi blanco, blanco. Había tantas estrellas juntas.. tanto polvo.. tanto amor que era imposible dejar de sonreír. Tan hermoso era el sonido.. como música que no había escuchado antes.. como notas recién creadas y con la ternura aún intacta. Era perfecto. Yo era perfecta. Todo era, mas bien ES, perfecto.
Luego estaba abajo de nuevo, en la Tierra. Vino la "representación", como le llamó, y me mostró edificios desprendiéndose de su calle y subiendo por el aire para alinearse horizontalmente. Luego, los números impares subieron un poco más para colocarse en posición de guerra, sobre mi cabeza. Aquellos que estaban más arriba, se transformaron, como en los muñequitos, cobrando forma de nave. Volaban de manera precisa y preciosa. Entonces lanzaron fuego sobre los edificios que aún estaban intactos y de estos salió humo magistrálmente.. la explosión fue perfecta. Se escuchaba sonido como de truenos, como tormenta. Evocaba a aquel compositor clásico que escribió la Obertura 1812 o a aquel otro que compuso Sinfonía Batalla. No se percibía como guerra. No había nada en esto que se sintiera como peligroso. Ardieron en el cielo por un tiempo.. y fue perfecto.
Cuando hubo pasado, cantaron pajaritos. Se escuchaba su canto como nunca antes lo había percibido. Tan claro, tan agudo, tan maravilloso que lo entendí también perfecto.
Después me llevó frente a una ventana.. para que mirara hacia afuera. Observé algunas piscinitas llenas de agua con un ligero color esmeralda. Tenían un poco de movimiento.. se veían algunas diminutas ondas en toda su superficie. Me preguntó: "¿cuál de estos balnearios es natural?" No ví ninguno, todos los ví artificiales. Luego cuestionó: "¿Cuál sonido es natural?" No escuchaba nada.. pero cerré los ojos y desde la lejanía llegó a mí un sonido tan nítido como si estuviera justo a su lado, en el más grande silencio. Escuché una gota de agua cayendo, chocando contra la masa de agua en un balneario, haciendo eco mientras el agua iba creando círculos a su alrededor y hundiéndose en la profundidad hasta volverse una con el resto del las gotas que ya estaban en la piscinita. Abrí los ojos y apenas contenía las lágrimas. Entonces noté que empezaba a llover y oía todas las gotas caer.. cada vez más rápido.
"Son las gotas de agua cayendo" le respondí y su respuesta fue sencilla pero mentira, dijo "Ay, las gotas de agua te odian". Entonces yo no dejaba de sonreir al escuchar a cada una de las gotas cantar y unificarse con el agua, dije: "No, las gotas de agua me aman. La lluvia me ama" Y así era.. así es. Amén y Amén.
Estaba en la Tierra escuchando las instrucciones. Mientras más cerca al planeta, más denso el sonido.. más grave mas no por esto desagradable. A mi derecha colocaban sonajeros que iban emitiendo los sonidos propios del Cosmos y, a medida que ibamos subiendo, los sonidos se agudizaban e intensificaban.
No sé si era la música que me elevaba con ella o si era la pasión que yo sentía por todo aquello, que se sentía como parte de mí o yo parte de ello o ambas, pero flotaba en el aire viendo los sonajeros, oyendo la música e impresionándome por la belleza del Universo. Cuando concluía de tocar, el instrumento se desvanecía.
Cuando llegamos arriba, el cielo ya no era negro, negro.. mas bien era casi blanco, blanco. Había tantas estrellas juntas.. tanto polvo.. tanto amor que era imposible dejar de sonreír. Tan hermoso era el sonido.. como música que no había escuchado antes.. como notas recién creadas y con la ternura aún intacta. Era perfecto. Yo era perfecta. Todo era, mas bien ES, perfecto.
Luego estaba abajo de nuevo, en la Tierra. Vino la "representación", como le llamó, y me mostró edificios desprendiéndose de su calle y subiendo por el aire para alinearse horizontalmente. Luego, los números impares subieron un poco más para colocarse en posición de guerra, sobre mi cabeza. Aquellos que estaban más arriba, se transformaron, como en los muñequitos, cobrando forma de nave. Volaban de manera precisa y preciosa. Entonces lanzaron fuego sobre los edificios que aún estaban intactos y de estos salió humo magistrálmente.. la explosión fue perfecta. Se escuchaba sonido como de truenos, como tormenta. Evocaba a aquel compositor clásico que escribió la Obertura 1812 o a aquel otro que compuso Sinfonía Batalla. No se percibía como guerra. No había nada en esto que se sintiera como peligroso. Ardieron en el cielo por un tiempo.. y fue perfecto.
Cuando hubo pasado, cantaron pajaritos. Se escuchaba su canto como nunca antes lo había percibido. Tan claro, tan agudo, tan maravilloso que lo entendí también perfecto.
Después me llevó frente a una ventana.. para que mirara hacia afuera. Observé algunas piscinitas llenas de agua con un ligero color esmeralda. Tenían un poco de movimiento.. se veían algunas diminutas ondas en toda su superficie. Me preguntó: "¿cuál de estos balnearios es natural?" No ví ninguno, todos los ví artificiales. Luego cuestionó: "¿Cuál sonido es natural?" No escuchaba nada.. pero cerré los ojos y desde la lejanía llegó a mí un sonido tan nítido como si estuviera justo a su lado, en el más grande silencio. Escuché una gota de agua cayendo, chocando contra la masa de agua en un balneario, haciendo eco mientras el agua iba creando círculos a su alrededor y hundiéndose en la profundidad hasta volverse una con el resto del las gotas que ya estaban en la piscinita. Abrí los ojos y apenas contenía las lágrimas. Entonces noté que empezaba a llover y oía todas las gotas caer.. cada vez más rápido.
"Son las gotas de agua cayendo" le respondí y su respuesta fue sencilla pero mentira, dijo "Ay, las gotas de agua te odian". Entonces yo no dejaba de sonreir al escuchar a cada una de las gotas cantar y unificarse con el agua, dije: "No, las gotas de agua me aman. La lluvia me ama" Y así era.. así es. Amén y Amén.

2 Comments:
Que cosa tan popderosa la imaginación. Todos imaginamos alguna cosa que aún no habemos visto. Espero que cuando veas la tuya en tiempo real, no te desilusione. Espero que a mi tampoco me desilusione o que, en caso de que no sea lo que deseo, yo ya yo no pueda darme cuenta.
Es hermoso lo que has dicho Josie. Una manera muy optimista de imaginar al creador y al orígen de las cosas. Es sublime.
Ojalá...
Mayita.. fue un sueño y fue una revelación. Es real.. no me inventé nada.. ;)
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