Wednesday, December 10, 2008

Mi vida en la granja..

Vistiendo jeans, camisa y botas de plástico negro, tipo calzado para recoger el arroz. El pelo al aire, en una cola, y las líneas de los ojos más marcadas por la larga contemplación al sol. Mis pecas son más y más oscuras y tengo las uñas cortas arropadas de tierra ahora.

Estoy parada, una mano en la cintura y la otra cubriendo mis ojos de la luz brillante. Busco en la lejanía a mis perros. Los puedo escuchar apenas y sé que están cerca del rio, refrescándose luego de haberme acompañado durante toda la mañana en mi visita por el huerto, por el jardín, por la caballeriza y por el establo. Dándoles de beber a las plantas y quitando sus hojas secas y dándoles de comer y beber a los caballos y las vacas y a los cerdos y las gallinas.

Uno de mis gatos ahora está acariciando mis piernas y maulla recordándome que hoy no he tenido mucho tiempo para añoñarlo. Me siento en el cesped junto con los arbolitos que acabo de sembrar. Aún se ven enanitos y débiles pero mañana ya estarán mejor.. elevándose al sol y meciéndose con la brisa fresca de la primavera. Le paso la mano al minino y se la vuelvo a pasar. Sólo existe el fango de mis botas, el verde de la grama, el suave pelaje de mi gato y su mirada clavada a la mía.

Pronto el salvaje domesticado se satisface y se sienta a mi lado, en atención a los ladridos de sus amigos canes. Yo me paro y tomo mi sombrero de paja que descansaba en la carretilla que también contiene la pala y el rastrillo, las piedras y el abono, la regadera y las semillas. Ya sí puedo verles correr en nuestra dirección pero se detienen. Entonces me doy media vuelta y camino hacia la casa en el tope de una montaña verde espectacular.. como el verde nunca soñó ser. Aceleran su paso y nos alcanzan.. están sedientos pero contentos con su aventura de final de tarde.

Las vacas están afuera al igual que los caballos y las yeguas. Puedo percibir su olor a brisa, a árboles y paja, a tierra, sudor y estiércol, a felicidad, satisfacción y libertad. Sé que esos animales hermosos me entienden cuando les hablo. En sus ojos oscuros con pestañas largas de color café brillante comprendo cuando me escuchan cuidadosamente y asienten o cuando me ignoran porque no están de acuerdo con lo que explico. Se mueven entre ellos y las vacas no paran de rumiar y los caballos no dejan de mover sus labios. Algunas garzas están sobre ellos cuidándolos de posibles huéspedes.

Entro a mi hogar y paso hacia la terraza. Me siento en mi mecedora particular y cierro los ojos. Mientras oigo el crujir de la madera, el soplar de la brisa, el respirar de mis boxers, el ronroneo de mi gato, el trotar de mis caballos, el mugir de las vacas, el cacarear de las gallinas y el resoplar de los cerdos, sonrío. Abro de nuevo y veo todo más brillante, más nítido, más lejos de la ciudad.

Mientras ato mi cola siento que todo ha valido la pena. Alcanzo un vaso de agua y lo bebo de un solo sorbo. A medida que el agua camina dentro de mí, siento como estoy adentro de todo a mi alrededor y soy realmente feliz.

Saturday, December 6, 2008

Lenguaje corporal 60, Tono 30, Mensaje 10

Sentadas. Hablábamos trivialidades. Surgió el tema. Cuando vine a salir de mi embelesamiento ya había detonado la cápsula que contenía cinco-siete años de observación meticulosa.

Empezó a hablar de gestos.. de comentarios.. de prepotencia. Salieron al aire palabras que no habían sido mencionadas. Palabras que yo había pensado antes y que nunca había dicho porque las mias no hubiesen jamás calado como las de quien las empleaba ahora. Probablemente ahora me tachen de "mala amiga" pues yo habría tenido que mencionar algo pero todos sabemos que mis palabras y las de la tía no son las mismas.. quizá porque mi parecer no es igualmente aprobado porque yo no tengo suficiente carácter o experiencia o paciencia o agallas. De cualquier forma, ya empezaban a llenar la atmosfera.

El detonante no fue el "viejo verde" que miraba.. quien, a su vez, resultó ser mi tío (con quien casi no he compartido) y tal vez realmente me miraba a mí, comentando con su esposa (prima de mi papá) dónde sería que me habían visto. Esto es sólo una posibilidad de mil.. podía ser como dijo la tía que sencillamente estaba en su campo visual, como sucede tantas veces.

La gota que derramó el vaso no fue el comentario, no fue el momento, no fue el fútbol ni fue la ideología política.. ni siquiera la memoria del padre. No. La gota de derramó, que chorreó, que empapó todo fue la actitud.. el gesto.. lo que se percibe como "no puedo creer que TÚ creas ESO cuando YO pienso ESTO", lo que se lee como "tú eres una mierda y yo no. Y lo eres porque no eres CAPAZ de pensar como yo que soy más inteligente (agraciada, bendecida, importante, culta, superior, o cualquier otro adjetivo similar..)".

Hay que saber que todo lo que se dijo lo comparto. Y no todo lo que se dijo fue malo. Hay cosas, como dijo la tía, que hay que decirlas con fuerza para que lleguen. Hay cosas que hay que señalarlas en un momento particular.. no se puede estar hablando de ensaladas y saltar con que "tienes gestos despectivos, discriminatorios, prepotentes..".

El problema está en que tampoco se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado y estas palabras sabias, llenas de cariño y deseo de mejora, no necesariamente fueron comprendidas por quien debía entenderlas como las capté yo.. quien no estaba siendo psícoanalizada. De hecho, fueron tan esclarecedoras que pregunté si no habría análisis para mí y la conclusión fue que soy "muy complicada".

Lo que se dijo, en resumen, fue que:
1. Hay gestos, voluntarios o no, que denotan sentimientos, posturas, pensamientos, actitudes, creencias que no son reales o deseadas;
2. Influye en las relaciones con los demás la actitud que tengamos (para todo en la vida, lo más importante es la actitud.. como dicen mis padres);
3. No importa lo que se diga sino CÓMO se dice;
4. Algunas cosas que nos afectan, las cubrimos tanto que no sabemos que las tenemos pero que los más perceptivos lo pueden ver en los gestos, tonos, comentarios y actitudes ante determinados temas..;
5. Existe la posibilidad de dar a entender algo mediante una postura constante que realmente sea todo lo contrario;
6. Siempre hay alguien mejor y peor que uno mismo, lo ideal es descartar lo que no nos gusta y enfocarnos en lo bueno o, sencillamente, sacar de tu vida si consideras intolerable (mas no ofender por el hecho de no ser igual o similar a nosotros); y,
7. Lo que un amigo dice y otro reafirma, no puede ser irreal.. algo debe tener la persona que debe ser valorado y estudiado.

Muchas de las cosas más importantes, y comúnmente las que nos cambian y hacen crecer, duelen. Duelen en el momento porque no las esperamos.. porque sería más fácil si todo fuera perfecto.. porque no queremos tener que lidiar con nosotros mismos porque es mucho más cómodo ver y arreglar lo que está afuera que lo que tenemos dentro. El autoanálisis puede resultar ser, en inicio, lo más deprimente pues tenemos que reconocer y ACEPTAR que no somos perfectos, que no todo lo que tenemos nos gusta, que no somos como queremos ser y que no entendemos todas las razones por las cuales nos comportamos, pensamos, sentimos, creemos como lo hacemos.. porque no estamos hablando ya de fulanito o sutanito sino de nosotros mismos.. de YO, de MI. Pero el autoanálisis puede devenir en la aceptación de lo que somos y esto en el cambio de lo que no nos gusta o entorpece nuestro crecimiento como ser humano.

Yo, por mi parte, no tengo arrepentimientos de las palabras que asentí ni las que dije. No lamento que hayan dolido porque sé, por experiencia propia, que si son bien acogidas (en lugar de juzgadas y/o rechazadas) pueden terminar siendo de las más importantes jamás escuchadas. No creo que hayan sido aceptadas sino más bien puestas a un lado y esto SÍ lamento. Pero espero que el ego y el tener la mente tan cerrada se hagan a un lado y permitan que estos puntos sean asentandos en lo más profundo del cerebro de quien corresponda.

Agradezco que la tía haya tenido el coraje, la paciencia, la astucia, la importancia de señalarlo puesto que todos sabemos que pocas veces (para no hacerla perfecta) la tía se equivoca.